viernes, 18 de marzo de 2016

En el centro del relato.

Icaria es también la EME. Foto por Julio Bravo.



Goldman en la EME.

por Julio Bravo.


Conocer a Icaria es tu deber; hermoso lugar del tiempo, de voces que hablan en los rincones del mundo que se establece en la Escuela Mexicana de Escritores. Templo del escrito e igualdad de género es la EME e Icaria ensenada de libros de ventanas y espejos. Cielo urgido por comunicar las palabras, el pensamiento y estructuras de un texto tan real y evocativo.
     Estando en Icaria los narradores se sueltan y provocan alegorías para el visitante que sentado escucha y disfruta el universo de la literatura. En la sala de la EME conversando con Francisco Goldman, es entender el arte de la escritura como la vida propia; escribir a pesar de todo: erguir el camino creativo y hacer con nuestra vida la gran obra maestra.

Francisco Goldman en la EME. Foto por Julio Bravo.

Únicamente deseaba escribir ficción, así, Francisco Goldman se nos abre por completo y nos cuenta su trayecto en las letras. El periodismo, la censura, los cuentos, la vida y la muerte en su camino. Existe en la memoria de Goldman una escena mordaz que edificó su primer novela; cuerpos muertos. La muerte y el vicio de ser periodista unificaron para siempre su vocación de escritor. La vida en Centroamérica fue un aprendizaje donde halló la serenidad del periodismo para escribir sus novelas. Guatemala lo marco de por vida. 

Programas de escritura le ofrecieron becas; talleres gringos que eran toda una cosa rara formaron en Goldman el escritor que hoy en día sigue. Guatemala fue un gran aprendizaje para escribir, enamorado de Guatemala no importaba lo político; escribía a pesar de la guerra. Goldman nos dice que un escritor debe ser igual que un camionero, manejar y manejar.

Leonardo Tarifeño conversando con Francisco Goldman. Foto por Julio Bravo.
A Francisco Goldman le gusta demasiado escribir sobre su pueblo y la naturaleza. Por la belleza de contar historias. Para impresionar al lector al narrar sobre un cuerpo, una habitación; la escritura es un amalgamado de sentimientos y descripciones. Goldman nos revela que todo escritor debe fomentarse hábitos… el hábito de la lectura, el hábito de mirar, el hábito de escribir a diario; enseñarse a redactar una narrativa solida y con autoridad.

Poniendo firma, foto por Julio Bravo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Ojos de PanterA: Ni olvido ni silencio.

Ojos de PanterA: Ni olvido ni silencio.: Margarita Carmen Cansino interpretada por Marisol Gasé, foto por Julio Bravo. Entre muertos te recordarán. por Julio Bravo. ...

lunes, 2 de noviembre de 2015

Ni olvido ni silencio.

Margarita Carmen Cansino interpretada por Marisol Gasé, foto por Julio Bravo.

Entre muertos te recordarán.
por Julio Bravo.

El estilete de la culpa se clava hondo bajo la piel.
Sandra Lorenzano.


Flores y cantos llevaremos a los fallecidos; esperanza y justicia para los que día a día desaparecen. Oraciones con frondosas gladiolas, velas embellecidas por nardos, alimento espiritual es nuestra ofrenda. Pondremos la fotografía más hermosa del rostro amado, aquel único retrato de nuestro querido difunto. Devueltos en la memoria, podremos verlos, sentirlos; nuestros seres añorados, nuestros compañeros, nuestros amores. Todo aquello que personificaban y que por aferrado eufemismo físico incluso les alucinábamos como inmortales. Aprovechado o no el tiempo junto a ellos, podríamos ahora, re valorizarlos, jamás santificarlos, pero sí; soñarlos y hablar de sus buenas venturas, de sus tantos fracasos, veríamos al final sonreír a aquel que también con su vida formó parte de la vida.

Sandra Lorenzano, foto por Julio Bravo.
En esta nueva obra de Sandra Lorenzano, la escritora se establece desde la ética. Difunde su máxima expresión desde la sensibilidad, la palabra simple y doliente. Sandra comparte su enojo, su desazón, su tristeza y ese gran dolor que ya todos llevamos dentro. El nuevo libro de Lorenzano se vuelve inquietante, se transforma en un texto sobre la violencia despiadada contra las mujeres, se vuelve un pretexto y un símbolo para combatir el impune maltrato sobre el sexo femenino. Es a su vez, una afortunada excusa para revalidar la identidad del ser y la importancia de la memoria.

Fernando Rivera Calderón. Foto por Julio Bravo.
Sandra Lorenzano construye un libro de preguntas que desencajan, que atañen al cuello de todos y nos deja fríos. La estirpe del silencio es un libro de valores y de fuerza, inquieto juego de voces recalcitrante. Es así mismo, el triunfo de recordar la vida en su belleza, esa luz del día que se nos entrega para vivir, para experimentar y remontarnos de nostalgia apacible. También es un libro nocturno, lleno de noches de memoria lastimera, tortuosa, con esas ganas de olvidarlo todo. Acabado retrato de la crueldad, del excesivo deseo del hombre por la mujer, enfermizo testimonio de la hipocresía humana. Aquella estirpe que se nos cuenta de forma sublime, aparece como el grito silenciado de los abusos, el grito inaudible de los inocentes, aquella monstruosidad que se aprovecha de la desgracia.

Sandra y Fernando en una linda canción, foto por Julio Bravo.
Abandono, pérdida, alegría y sufrimiento son las conjugaciones que se permite la escritora en su camino de escritura. El amor y la brutalidad realizan un conjunto de fe y añoranza. El escenario se presenta múltiple, paralelo, fragmentos de historias que se tejen como el huipil de las bordadoras. Los silencios son escuchados y se llenan de amor. Esa gran estirpe de mujeres maltratadas que desde el silencio toman empoderamiento, el llanto de una es el llanto de todas, su energía de ser libres y respetadas es global. La obra alcanza un contraste de silencios que se hermanan, lo personajes con su entorno se trastocan en un sola y gran familia. Lo más importante no son los lazos de la sangre, si no los lazos del amor.

La estirpe del arte, foto por Julio Bravo.

lunes, 24 de agosto de 2015

Siempre son una buena historia.

NTVG Ciudad de México. Foto por Julio Bravo.

De sábado en la plancha.
por Julio Bravo.


La juventud los tomó por su dueño, iniciaron con un nombre que no acoplaba. Las letras de Montevideo eran más plata cuando salieron de allí, nacidos en el Uruguay. Si trato de hacerme orilla, lo sé y lo siento, ya me daba nostalgia y alegría, nombrar aquella tierra, escucharle en un secreto, el dedo suyo señalándote, el dedo claroscuro de Onetti, bebí de su habla de su buena literatura.

Así que, debo orientarme sobre la pista y no perder volante, sin embargo e hecho recuerdo por naturaleza, estos sucesos de palabras que se me juntan, unas a otras, otras en unas, igual que la historia que les propongo.


Apasionados y locos, foto por Julio Bravo.


Si van a gustarte, tanto de mucho, si habrán de encajar en ti, lo que son y somos, lo que hacen y manipulan directo en los teclados, en su lira, y la voz del cantante raspa versos de amor y despojo, una a la vez, una te provocará la sonrisa, otra te obligará al llanto y en colaboraciones habrás de retumbar con canto unísono. 

Iniciaron su carrera por los noventa, está claro porque en su música le llevan. Por mi parte les he sentido, me han gobernado. Son inquietos artistas que gozan en su interior. Aquella temporada su visa al mundo del rock se andaba gestando, rondaban los 94 en pantalones negros rotos, camisa a cuadros roja y una melena abundante. Hoy no son aquellos del tipo que describí, debido a su originalidad, ellos son únicos, irredentos.

Los chicos del viento. Foto por Julio Bravo.


Su versatilidad es avalancha, suenan duro y correcto, emocionan, hacen brincar, ahora con sus audiovisuales profundizan la temática de sus canciones. Personajes que reconocen la victoria de la derrota, nunca olvidan, son dados a un gran corazón, se deben a esa maravillosa fuerza de su sol celeste. 

Son una banda consolidada que ruge en cada presentación, el estado es grato, uno se lo pasa genial, se convive y se brinda una oración a lo inconcluso y bellamente interminable. Salvo los codazos, empujones y pisotones, el zócalo mantuvo la concordia, se despidieron de nosotros con bravura, la tarola sonaba bomba, el bajo era un gong eléctrico. Los timbales precisos y bien ecualizados, los cachetes rechonchos soplando a instrumentos de viento. No te va gustar son un formidable grupo uruguayo que no debes perder.

No te va gustar desde el Uruguay, foto por Julio Bravo.

viernes, 24 de julio de 2015

Reseñando en espiral.

Libro y autora.

El murmullo y sus tantos tonos.

por Julio Bravo.


Ya quería yo, ya quería de tiempo ser isla, lanzarme mendigo, extenderme, desenvolver aquello de lo que se habla cuando se seduce. Cuando hablamos del libro y su territorio interminable. La gran controversia entre lo comercial y lo valioso. Decir lo mismo, los de alta literatura contra los de paja mediocre. Ignoro la vigencia del tema, empero, no cabría duda en afirmar que un espinoso debate pulule termitas en su época. 

Ahora bien, el resultado es la pluma que gusta de inmiscuirse en todo y para el todo. Mas me siento reunido a la jerga sintáctica, para valorar, suponer y poner nota clara, -por lo menos aclaratoria.-

En los anaqueles vistosos, en vitrinas estableciendo concepto; torres y mesas repletas de ellos, los libros top de editoriales y tiendas. Que si éste se sortea con esmero, que si éste otro es el indicado y bueno, la lectura con crítica es la mejor arma a blandir para soterrar lo tenaz y verdadero. Se agradece cuando una afrenta se desliza, y así distinguir que tras la avalancha de lo más vendido, de lo más buscado, una magna obra abre zanja despiadada. Puede y debe por siempre, existir el libro que adverso a todo pronóstico ponga evidencia que entre lo comercial, lo excelso y lo peor, sea él quien cambie su historia.

El Murmullo de las abejas es digno combatiente, de valor con creces, sobrepasando expectativas. La autora Sofía Segovia quiebra el esquema de los que crean sagas a petición editorial "supongo", nos demuestra la unidad absoluta. A decir verdad su novela es única, no requiere continuación, no es necesario, pues es tan portentosa que, puede leerse cuantas veces se quiera, ya que el mundo en que se erige es afortunado. Los personajes son firmes y definidos, cada uno destaca y al mismo tiempo unifica, conviven en su entorno en igualdad.

Terrenal, fantástica, histórica por demás, se vuelve un testimonio reluciente de una época en transformación que iba del pasado al futuro. Contada con astucia narrativa se observa el pueblo, la familia, la revolución de un país.

Son la nostalgia y la memoria entes en busca del cuerpo y la boca a través del cual emitir su versión. La correspondencia hacia el entramado novelesco, una realidad antigua que se transforma en un relato enorme, con una voz sublime y sensata.

Con los matices variados, la vida y la muerte, la fortuna y la traición; la costumbre y la desazón de pensarse perdidos en su presente, pero con la valentía de no terminar de creer que lo vetusto ya no sirve. La obra nos catapulta en cada página a continuar, seguir sin reparo y aceptar que lo fantástico nos devuelve la vida. No quedarse callado y hablar, contar lo que somos y seguiremos siendo, historia y susurro del tiempo.

domingo, 19 de abril de 2015

320 años de su muerte.

Portada y edición, foto por Julio Bravo.




Texto a Inés.

por Julio Bravo


Izazaga, San Jerónimo, sus sitios con sus nombres, la historia venida en un remolino. Es el otro estado de Juana, por siempre Inés. Tanto tiempo de su muerte y la vuelta a casa. Sus restos, los testimonios, su poesía llena de agua y clarividencia. Cartas, charla y documentos, los tantos días de extrañarla, sin sueño, con nerviosismo, y la agilidad de seguirla siendo lince. Son 320 años los que se cuentan, los que van y vienen, los que orientan y describen a la monja, ilustre poeta, intelectual humanista. Es ella, la amorosa Inés de la Cruz quien siendo avanzada jerónima supo cultivar sabiduría. Conferida al modelo de la oración, la lectura y el estudio. Se configuro contemplativa, nunca desistió de soñar profundo, para despertarse iluminada.

Claudia Parodi lingüista, foto por Julio Bravo. 


El Claustro, aquella universidad con sus antiguos patios y rejas, sus nutridos jardines, es hogar de la dulzura lírica, académica; con su familia de amistosos felinos, invita y atiende con valor incalculable. Ventana abierta a lo culto nos adentra, nos sumerge suave, nos llena de amistad y regocijo. Las palabras y los discursos, ellos todos con la cordialidad y buen sentido. Así, con la misma delicadeza de ir abriendo los ojos, hace constar un libro nuevo. Nos lo presenta con su diálogo a doble tiempo, con la tarea de desentrañar y armar un testimonio más amplio y regordete sobre Juana Inés.

Antonio Cortijo Ocaña autor del libro, foto por Julio Bravo.

Todo comienza con la pregunta, inocente quizá quisquillosa, y de ahí el conjunto de todas sus posibilidades. Cuestión, respuesta, un interminable debatir, admiración, duda y secretos. Sombra y luz proyectándose igualitarias, un libro grave para la seriedad de su templo. ¿Sor Juana sabe latín?, reto y osadía dedicada al contexto del humanismo, la fuente central latina de Inés residía en Virgilio. Juana Inés sabía latín y muchas cosas más. El libro "Sor Juana Inés de la Cruz o la Búsqueda de identidad" de Antonio Cortijo Ocaña, precisa entender a Juana Inés como una constructora, consejera de una nueva y reformada identidad. La monja versada utiliza un mecanismo de continuidad, es decir, el método de un principio unitario basado en el humanismo, todo para dar sentido al nacionalismo de la Nueva España. Lo que origina ser, un retrato más fiel; una re valoración de Juana Inés como una mujer de mundo, altamente letrada. Es indiscutible que se le otorgue lugar en el panorama universal que la hace tanto mexicana como española, tanto americana como europea. Inés es la intérprete más avispada y la mejor, haciendo uso magnífico de su saber cultural, Juana Inés construye una alegoría del nuevo héroe fundador, aquel conocido Neptuno Alegórico.

Sara Poot Herrera académica, foto por Julio Bravo.


Cortijo Ocaña invita a visualizar la preocupación constante de la monja jerónima por su entorno social, por dar peso legítimo a la superación de una cultura, Juana Inés se identifica como testigo y productora de la civilización. Busca Inés dar razón al concepto de nación, sabiendo la culminación del humanismo, ella la más capacitada de su época, recoge la tradición para unificar el mundo virreinal. Juana Inés libre y dotada de ideología escoge la aventura del conocimiento, se sitúa consciente de su propia historia, se va conociendo a sí misma y a todos. Inundaciones y epidemias, nada le hace vacilar, es por descubrir la esencia del ser humano su lucha predominante, su discurso por una teoría literaria, poética, filosófica, Juana Inés es su propio enigma que se descifra.

Sandra Lorenzano  vicerrectora del Claustro, foto por Julio Bravo.

Es una pena que aún no se pueda conseguir el libro en México, tantos estamos deseosos de su lectura. El libro comentado por los demás, nos dispara un sin fin de encuentros viejos y modernos, un libro serio que explora a Inés en un abanico global, el realce de una figura que sigue con vida.

Presentación de la obra y mesa, foto por Julio Bravo.

martes, 24 de febrero de 2015

Cómo hablar de música.







Un tipo llamado Kleinenberg o el enfado del día.

por Julio Bravo.


Qué mierda es perderlo todo, por el dedo torpe y la falta de copia. Aferrarse al grito doliente y desamparado de la propia ruina, con la garganta rugiente. Vaya burla y que sentir tan mezquino. Le tomaré por piernas y escribiré de nuevo, recuperado, indiferente. Es banal recordarlo todo, efectuarme converso a la palabra nocturna. Menos mal, sé como empieza y termina todo.
    Ha sido 5K, Fetzan, Free Frogs... un productor que germina al rayo de sonido sideral y crepúsculo. Desde la vieja ciudad de Delft, su tierra natal que ya fue incendiada, destruida, aquella veteranísima de la Guerra de los ochenta años. Sede también de la Compañía de las Indias Orientales, engalana así, como una ciudad de los Países Bajos que permea su visible vanguardia. Su trayectoria ofrece Trance, House progresivo, Tech House... la plasma electrónica de aspavientos y frecuencia mecánica de Sander. Holanda exprimida por su jugo de naranja, eso lo concebí un día: cuando dos rubias tomaban el Zócalo, recuerdo que bajaban las escaleras, recuerdo que bajamos a prisa, detrás de ellas, casi juntos. Embargados en el deseo de una belleza extranjera. Descendíamos adelgazando nuestra espera, mientras el reggae se deslizaba al fondo de la oreja. Casi lo olvido, no vale cometer desfachatez y palabrería, hablamos de ese tipo y no de mí, será acaso esa extrañeza de la poesía por unificar mi rumbo. Sander Kleinenberg considerado un máximo exponente del mundo, su marca, su estilo, aquel esquema de sonoridad igual bochorno quimérico. DJ holandés el pez gordo de la electrónica, viene a México, al Voga Sur este 27 de febrero
    Cuando se pone atención en su música, se encuentra lo inadvertido, el fogonazo estrépito del ruido cósmico. Su manglar de tono activo y bailable. Frenético y fuente crispada. Sofisticado y de un sutil violento, esa otra agalla de permanecer único y total. Su carrera comienza con quince, 1987 le miraba levantarse en arte. Su mezcla es variante y atrevida. Su efecto sonoro de técnica meridional.
    Sobre otra forma, se despliega un rubio de ojos verdes turbulentos y barba espesa. Invade mi memoria, me conozco en historia, en ese lapso que entrelaza la lluvia con lo hueco, me persigo desde entonces, hacia final de mi temperamento.