viernes, 24 de julio de 2015

Reseñando en espiral.

Libro y autora.

El murmullo y sus tantos tonos.

por Julio Bravo.


Ya quería yo, ya quería de tiempo ser isla, lanzarme mendigo, extenderme, desenvolver aquello de lo que se habla cuando se seduce. Cuando hablamos del libro y su territorio interminable. La gran controversia entre lo comercial y lo valioso. Decir lo mismo, los de alta literatura contra los de paja mediocre. Ignoro la vigencia del tema, empero, no cabría duda en afirmar que un espinoso debate pulule termitas en su época. 

Ahora bien, el resultado es la pluma que gusta de inmiscuirse en todo y para el todo. Mas me siento reunido a la jerga sintáctica, para valorar, suponer y poner nota clara, -por lo menos aclaratoria.-

En los anaqueles vistosos, en vitrinas estableciendo concepto; torres y mesas repletas de ellos, los libros top de editoriales y tiendas. Que si éste se sortea con esmero, que si éste otro es el indicado y bueno, la lectura con crítica es la mejor arma a blandir para soterrar lo tenaz y verdadero. Se agradece cuando una afrenta se desliza, y así distinguir que tras la avalancha de lo más vendido, de lo más buscado, una magna obra abre zanja despiadada. Puede y debe por siempre, existir el libro que adverso a todo pronóstico ponga evidencia que entre lo comercial, lo excelso y lo peor, sea él quien cambie su historia.

El Murmullo de las abejas es digno combatiente, de valor con creces, sobrepasando expectativas. La autora Sofía Segovia quiebra el esquema de los que crean sagas a petición editorial "supongo", nos demuestra la unidad absoluta. A decir verdad su novela es única, no requiere continuación, no es necesario, pues es tan portentosa que, puede leerse cuantas veces se quiera, ya que el mundo en que se erige es afortunado. Los personajes son firmes y definidos, cada uno destaca y al mismo tiempo unifica, conviven en su entorno en igualdad.

Terrenal, fantástica, histórica por demás, se vuelve un testimonio reluciente de una época en transformación que iba del pasado al futuro. Contada con astucia narrativa se observa el pueblo, la familia, la revolución de un país.

Son la nostalgia y la memoria entes en busca del cuerpo y la boca a través del cual emitir su versión. La correspondencia hacia el entramado novelesco, una realidad antigua que se transforma en un relato enorme, con una voz sublime y sensata.

Con los matices variados, la vida y la muerte, la fortuna y la traición; la costumbre y la desazón de pensarse perdidos en su presente, pero con la valentía de no terminar de creer que lo vetusto ya no sirve. La obra nos catapulta en cada página a continuar, seguir sin reparo y aceptar que lo fantástico nos devuelve la vida. No quedarse callado y hablar, contar lo que somos y seguiremos siendo, historia y susurro del tiempo.

domingo, 19 de abril de 2015

320 años de su muerte.

Portada y edición, foto por Julio Bravo.




Texto a Inés.

por Julio Bravo


Izazaga, San Jerónimo, sus sitios con sus nombres, la historia venida en un remolino. Es el otro estado de Juana, por siempre Inés. Tanto tiempo de su muerte y la vuelta a casa. Sus restos, los testimonios, su poesía llena de agua y clarividencia. Cartas, charla y documentos, los tantos días de extrañarla, sin sueño, con nerviosismo, y la agilidad de seguirla siendo lince. Son 320 años los que se cuentan, los que van y vienen, los que orientan y describen a la monja, ilustre poeta, intelectual humanista. Es ella, la amorosa Inés de la Cruz quien siendo avanzada jerónima supo cultivar sabiduría. Conferida al modelo de la oración, la lectura y el estudio. Se configuro contemplativa, nunca desistió de soñar profundo, para despertarse iluminada.

Claudia Parodi lingüista, foto por Julio Bravo. 


El Claustro, aquella universidad con sus antiguos patios y rejas, sus nutridos jardines, es hogar de la dulzura lírica, académica; con su familia de amistosos felinos, invita y atiende con valor incalculable. Ventana abierta a lo culto nos adentra, nos sumerge suave, nos llena de amistad y regocijo. Las palabras y los discursos, ellos todos con la cordialidad y buen sentido. Así, con la misma delicadeza de ir abriendo los ojos, hace constar un libro nuevo. Nos lo presenta con su diálogo a doble tiempo, con la tarea de desentrañar y armar un testimonio más amplio y regordete sobre Juana Inés.

Antonio Cortijo Ocaña autor del libro, foto por Julio Bravo.

Todo comienza con la pregunta, inocente quizá quisquillosa, y de ahí el conjunto de todas sus posibilidades. Cuestión, respuesta, un interminable debatir, admiración, duda y secretos. Sombra y luz proyectándose igualitarias, un libro grave para la seriedad de su templo. ¿Sor Juana sabe latín?, reto y osadía dedicada al contexto del humanismo, la fuente central latina de Inés residía en Virgilio. Juana Inés sabía latín y muchas cosas más. El libro "Sor Juana Inés de la Cruz o la Búsqueda de identidad" de Antonio Cortijo Ocaña, precisa entender a Juana Inés como una constructora, consejera de una nueva y reformada identidad. La monja versada utiliza un mecanismo de continuidad, es decir, el método de un principio unitario basado en el humanismo, todo para dar sentido al nacionalismo de la Nueva España. Lo que origina ser, un retrato más fiel; una re valoración de Juana Inés como una mujer de mundo, altamente letrada. Es indiscutible que se le otorgue lugar en el panorama universal que la hace tanto mexicana como española, tanto americana como europea. Inés es la intérprete más avispada y la mejor, haciendo uso magnífico de su saber cultural, Juana Inés construye una alegoría del nuevo héroe fundador, aquel conocido Neptuno Alegórico.

Sara Poot Herrera académica, foto por Julio Bravo.


Cortijo Ocaña invita a visualizar la preocupación constante de la monja jerónima por su entorno social, por dar peso legítimo a la superación de una cultura, Juana Inés se identifica como testigo y productora de la civilización. Busca Inés dar razón al concepto de nación, sabiendo la culminación del humanismo, ella la más capacitada de su época, recoge la tradición para unificar el mundo virreinal. Juana Inés libre y dotada de ideología escoge la aventura del conocimiento, se sitúa consciente de su propia historia, se va conociendo a sí misma y a todos. Inundaciones y epidemias, nada le hace vacilar, es por descubrir la esencia del ser humano su lucha predominante, su discurso por una teoría literaria, poética, filosófica, Juana Inés es su propio enigma que se descifra.

Sandra Lorenzano  vicerrectora del Claustro, foto por Julio Bravo.

Es una pena que aún no se pueda conseguir el libro en México, tantos estamos deseosos de su lectura. El libro comentado por los demás, nos dispara un sin fin de encuentros viejos y modernos, un libro serio que explora a Inés en un abanico global, el realce de una figura que sigue con vida.

Presentación de la obra y mesa, foto por Julio Bravo.

martes, 24 de febrero de 2015

Cómo hablar de música.







Un tipo llamado Kleinenberg o el enfado del día.

por Julio Bravo.


Qué mierda es perderlo todo, por el dedo torpe y la falta de copia. Aferrarse al grito doliente y desamparado de la propia ruina, con la garganta rugiente. Vaya burla y que sentir tan mezquino. Le tomaré por piernas y escribiré de nuevo, recuperado, indiferente. Es banal recordarlo todo, efectuarme converso a la palabra nocturna. Menos mal, sé como empieza y termina todo.
    Ha sido 5K, Fetzan, Free Frogs... un productor que germina al rayo de sonido sideral y crepúsculo. Desde la vieja ciudad de Delft, su tierra natal que ya fue incendiada, destruida, aquella veteranísima de la Guerra de los ochenta años. Sede también de la Compañía de las Indias Orientales, engalana así, como una ciudad de los Países Bajos que permea su visible vanguardia. Su trayectoria ofrece Trance, House progresivo, Tech House... la plasma electrónica de aspavientos y frecuencia mecánica de Sander. Holanda exprimida por su jugo de naranja, eso lo concebí un día: cuando dos rubias tomaban el Zócalo, recuerdo que bajaban las escaleras, recuerdo que bajamos a prisa, detrás de ellas, casi juntos. Embargados en el deseo de una belleza extranjera. Descendíamos adelgazando nuestra espera, mientras el reggae se deslizaba al fondo de la oreja. Casi lo olvido, no vale cometer desfachatez y palabrería, hablamos de ese tipo y no de mí, será acaso esa extrañeza de la poesía por unificar mi rumbo. Sander Kleinenberg considerado un máximo exponente del mundo, su marca, su estilo, aquel esquema de sonoridad igual bochorno quimérico. DJ holandés el pez gordo de la electrónica, viene a México, al Voga Sur este 27 de febrero. 
    Cuando se pone atención en su música, se encuentra lo inadvertido, el fogonazo estrépito del ruido cósmico. Su manglar de tono activo y bailable. Frenético y fuente crispada. Sofisticado y de un sutil violento, esa otra agalla de permanecer único y total. Su carrera comienza con quince, 1987 le miraba levantarse en arte. Su mezcla es variante y atrevida. Su efecto sonoro de técnica meridional.
    Sobre otra forma, se despliega un rubio de ojos verdes turbulentos y barba espesa. Invade mi memoria, me conozco en historia, en ese lapso que entrelaza la lluvia con lo hueco, me persigo desde entonces, hacia final de mi temperamento.



viernes, 13 de febrero de 2015

La convocación de lo tardío. Por Julio Bravo.


Flesh-N-Bone, amartillando cinismo. 

En qué manera llega lo lejano y tardío, expectante espera. Cómo se adviene sobre nosotros la cara y sus contornos, esa forma de vida ajena de cercano, idolatrada. En conversiones y área el artista se completa, se hace propio molde y difunta presencia. Vive flamante y pendiente de ser conocido, admirado y variable. Tan chocante intromisión habla la jerga urbana, no eran todos, aparecían faltos y por ratos despreciables, un Bone Thugs N-Harmony huido por todos, esquelético deplorable, falaz y con entusiasmo de callejero. Un concierto ramplón y deshonesto, presencio aquel ferviente firme del Hip Hop, el fastidio hacia mella en todas las caras de la banda congregada. El espacio del Condesa albergaba humo y nostalgia; los años noventa gloriosos que dieron de comer al niño, al joven y al pendiente de un ritmo duro.
Wish Bone montado en guardia.


Los raperos de Cleveland me hicieron recordar el aguante de los presentes, por vez primera disfrute al publico, cada uno de ellos me surgía una historia con su temperamento, su vinculación al rap por crecer en la calle, tirado de vago y sin quehacer. Una juventud que encontraría cuatro elementos a disposición suya, para servirle de fundamento y creación. Viré años atrás y recordé mis gustos por el rap de los negros y su influencia al mundo, hacia la cosa mundial para lo que el Bronx y las urbes norteamericanas era su testimonio de vida. He aquí un movimiento de contracultura con raíces negras, bañadas de sangre, violencia y supuesto lujo. Las otras partes del mundo lo adoptaron{ bien o mal, pocos lo saben, al final la sala oscura y semi nimbada del Plaza Condesa servia de gran callejón para los asistentes. Una fiesta con sabor a hierba, refresco helado y nachos fríos, pelones tumbados y con gafas, lo más destacado del barrio. Confieso que el concierto sirvió para juntar a los camaradas, estaba seguro que provenían del vecindario, gente seria en portar la bandera del rap.

Militante Flesh-N-Bone presente alerta, foto por Julio Bravo.

El animo nunca decayó, durante la tardanza, dos de ellos amagaron el micrófono, después tantísimo de haber escuchado nuestro rap nacional, queriendo decir a bien que mucho antes Tribu mala comenzaba una velada que auspiciaba el éxito jamás germinado. Seguía la banda Bastón con sorpresa de montarse en tarima la Vieja Guardia, algunas rimas del bastonero prendían buen amague del mejor rimadero, digamos que solapo de panza una noche floja, para la armonía de los esqueletos. La llegada de L-Burna mejoraba aquel áspero concierto con descaro de pista, es cierto, se escuchaban claros y armónicos, deambulaban con energía y vitalidad sobre el escenario. Salvaron su pellejo tras la decepción de mostrarse amputados e impuntuales. Aún así, la espera lo valió por ciento, aquellas leyendas que hicieran colaboración con Eazy-E y 2 Pac, reafirman que el Hip Hop resiste ante la modernidad, calzarte los tenis indicados, la gorra al estilo pandillero.


Esqueleto Wish Bone persiste, foto por Julio Bravo.

jueves, 15 de mayo de 2014

En casa del tumor.

Presentación de libro en la casa del poeta Ramón López Velarde. Foto por Julio Bravo.


Del delirio más humano.
por Julio Bravo.

Vive en ella el unicornio, la estación del verano; lo que vive es tan cierto que electrifica sus pensamientos. A la vuelta de su rincón más próximo, el cometa planeado por un niño anaranjado con caspa, vuelta de ríos y brazos, caudales donde se estanca la mañana fresca que su boca interpreta. De las planicies el lenguaje converge, situaciones médicas en las que el unicornio de ella, logra rebanar por la mitad y, los sucesos se amontonan como postales en la casa abandonada por el lastre que pone polillas en el madero. Ella y los delirios de un tumor embustero, aquel aparecido de la nada.

Rocío González poeta de Juchitán, foto por Julio Bravo.

Ernesto Lumbreras, foto Julio Bravo.


Neurología 211 de Rocío González se convierte en un raro expediente poético, la pronunciación de la mente inquieta por saber qué hay en el interior de su cabeza. La inevitable búsqueda del intruso, la sinapsis rota y el quedar remendada, con el corte de tajo de astrocitoma. Es liberar un cuento lleno de respiración y voluntad. Para Ernesto Lumbreras es, “la cicatriz: una herida en la boca que pronuncia un salmo”. Todo establecido en ese contacto del poema con la medicina, que para Ernesto iguala al diario de un convaleciente en hospital, relato lírico hacia una vida nueva.

Natalia Toledo, foto Julio Bravo.




La cicatriz en forma de una casita, la hermana serpiente de la poesía, así la nombra con cariño Natalia Toledo y logra que la comicidad de la lectura, obtenga un sabor de fruta juchiteca. Si bien es el acto lírico de Rocío un despojo y afirmación de lo sucedido, es también la ramificación de un movimiento lingüístico que excede y encuentra la naturalidad de la emoción. Es decir, que esto se idealiza como un reclamo de victoria.

Astrocitoma. Foto por Julio Bravo.
“Una noche el éxtasis me engulle, en esa comunión me burlo del destino, un diablo en calcetines me mira fijamente para no decir nada, la gracia es una soga a la que ato mi placer y sólo somos esto: un jardín de órganos sembrando si efímera afirmación”... extracto del libro Neurología 211 que es editado por Trilce ediciones en la colección Tristán Lecoq.

Neurología 211, foto de Julio Bravo.

jueves, 3 de abril de 2014

Teatro para la vida.

El general Mingo y la doncella ponzoñosa. Foto por Julio Bravo.
Envenenados todos.
por Julio Bravo.

Para llegar a un destino los caminos se abren a la vista, existen cortos y largos; estrechos y anchos… algunos permanecen tupidos de espesura. Incluso podemos virar en el atajo más cómodo, pero, es en verdad que ese destino que espera nuestra llegada nos convenga, y, además de todo deba ser cumplido. Eso únicamente podemos saberlo cuando se toma plena conciencia de nuestro ser.

Así sucede en la puesta en escena de La doncella ponzoñosa, una obra que se ampara en el destino, ése que rige la vida tiránicamente y que reclama no presentar la espalda jamás. Sobre un ambiente ancestral, el sufrimiento de un pueblo abatido, acude a la venganza, la cual arde y envenena todo pensamiento hasta pudrir al más sano. Con el odio contenido por generaciones, una madre decide vengarse de aquellos príncipes guerreros despiadados que colman a su gente de miseria y horror. Para fortalecer la venganza, la madre educa a sus hijas, a la más pequeña que es la más hermosa, le alimenta con veneno de alacranes. Para esta doncella su destino sólo entiende terminar con aquellos que destruyeron su pueblo.

Personaje de la obra, foto por Julio Bravo.
Con este trasfondo trágico, la doncella logra identificarse como instrumento para dar la muerte, se concibe intocable, y así mismo desprovista para algún día descubrir el amor, pues todo príncipe que se rinde ante su belleza, al tocarla perece. Finalmente enamorada de un general, la doncella decide no llevar a cabo la venganza, aún así, el príncipe que ama a la doncella poco le importa morir al tocarla, siempre y cuando sea, en el regazo de su amada. 

La obra radica en la provocación, su constante es quebrar ese destino que en ocasiones es atribuido como única misión de vida. Nos invita a la perpetua reflexión sobre ese destino que por aferrado que se encarne, sí puede cambiarse, puede ser destruido con la solidaridad, con la tolerancia, con el amor. Provocadora en su totalidad, esta obra se presenta para un público de niños y adolescentes, ofrece un panorama crítico, alentador, hacia un camino meramente creativo. El lenguaje como su estética, practican un conglomerado de ideas desafiantes. Conformada así en una fantasía épica y sonora.

El bufón Yodo. Foto por Julio Bravo.
La directora Alicia Martínez, foto por Julio Bravo.


El trabajo nunca termina menciona todo el equipo de La doncella ponzoñosa, este se acumula en un proceso evolutivo, cada puesta en escena permite seguir explorando, re-interpretando. Esta puesta en escena maneja el uso de la mascara, es decir que los personajes tienen un rostro y un caminar propio. El actor al cancelar su verdadero rostro, otorga al personaje mucha más potencia interpretativa. Desde el vestuario hasta la iluminación; el dialogo y la música, crean a detalle un mundo impactante, colorido. Es una apuesta teatral que no podemos dejar de ver.

Martín López dramaturgo, foto por Julio Bravo.


Retomando el cuento francés de Richard Garnett, el dramaturgo Martín López Brie escribe una obra que va más allá, la dimensiona, de mano de la dirección de Alicia Martínez Álvarez, también participa la compañía el Laboratorio de la mascara, Yukari Hirasawa y Vladimir Bendixen en la composición musical y con diseños de los personajes por Edgar Saner.


Edgar Saner creador de los personajes, foto Julio Bravo.
Algo que me hace recalcar en la iniciativa de esta puesta en escena es, que no se menosprecia la inteligencia y receptividad del niño, no sucede como el imprudente del metro, que prefiere cerrar los ojos mientras finge dormir. Porque no enternecido por la imagen, deja que la enflaquecida madre sostenga al niño viajando parada, trémula al constante Jesús que despide su boca. Pidiendo con fe que su hijo no se desprenda de sus fatigados brazos. Así como el hombre despilfarra las posibilidades de creer en lo posible. El infante comprende, es inteligente, acertado. Está de más subestimar su entendimiento de las cosas. Para principio si el niño procede a su suerte y su familia es completa, tiene la visión del amor en la pareja que forman sus padres. Ahora bien, toda buena fantasía animada, o escrita, su centro principal se encuentra en la felicidad y el amor. Las caricaturas tanto como los cuentos, son poblados por príncipes, doncellas, monstruos; pueblos maravillosos de seres extraños que su mundo es otro, con otros colores y nombres. El mundo fantástico no podría entenderse, censurando la imaginación. 

La puesta en escena, se presentará desde el 5 de abril al 29 de junio en el Teatro Julio Catillo con funciones sábados y domingos a las 12:30 horas, en el Centro Cultural del Bosque.

Todos juntos, envenenados artistas. Foto por Julio Bravo.

lunes, 27 de enero de 2014

Encuentro de poetas.

Raúl Renán poeta, foto por Julio Bravo.

Entre poetas y el limbo.
por Julio Bravo.

Siempre el fondo… siempre; y es el lucido ropaje que atañe la poesía, corre en sus tantas voces y abre hacia el aire con flecha; hace batir consigo misma a todos los cuervos que lleva dentro. El encuentro con el autor y su voz se enajena de versos que rompen al salir por la boca. En manos de ella, dejamos que el alumbramiento ejerza su expectativa. Se goza a plenitud de un mundo poético, en cada nombramiento se fragua el idilio entre poeta y poema. Aquí es cuando interviene la fonética y el ritmo, esa persecución de tonalidades imaginativas, a la alza de quebrar el cielo.

Miguel Santos poeta, foto por Julio Bravo.
Hunde la mano socavada al silencio, del ramo extiende su fruta. El devenir de la poesía en sus cantaros todos, de río de estanque; trasminada lengua de aluvión y ventisca. Crease uno habitado del tártaro en los rincones sin ruido y lodazal. Las invenciones más bellas no fecundan en avistamientos de águila, el avejentado deseo de la lumbre. Oberturas en apéndice, lápiz, pluma insinuando la blanca garra del titanio. Bebedor rebelde, donde queda la hechura del que lo reside en absoluto. La democracia va por un juego de naipes, trazos al filo alargado de la vista. 

Pensaban esto una corrida de toros, los fermentados caballos de la noche, evocamos el canto poético como función ditirámbica, porque siempre recuerdo que Renán dice: “el poeta se vive todos los días”. Entregados a la atmósfera del placer especulativo, presenciaban el discurso de las voces… esas bocas de la mar y la trifulca. Entre sus nombres los racimos, de la semilla espontanea de su timbre.

La poesía es su río. Foto por Julio Bravo.
Es malabar por igual influirse del decir del poeta, acá en el centro de creación de Xavier, sucede aquello que sólo la poesía recepta. En duros envases de mística tectónica. Un encuentro de edades procura solturas del encuadre. Enardecido al delirio, uno estremece su poeta universal, y el otro inmiscuye su poeta nacional, los dos preocupándose por el dialogo inverosímil del cadalso. Es mi intromisión por la perdida del ojo, avispa que desciende de sigilos y abrochadura. Termine de carnaval la moldura que ha puesto el empeine.

De la mano a la palabra. Foto por Julio Bravo.