lunes, 17 de junio de 2013

Concierto tornasol.

Tornasol... cuerpo desprendido. Mon Laferte, foto por Julio Bravo.



La mona, la luna… la fuerte.

Por Julio Bravo.


Pocos son los deseos de la imaginación, ya sea porque ésta cuenta con arboledas de posibilidades, o bien, prendada del sueño fortificado todo lo puede. Ellos, deseos siempre dispuestos, intentan cada día la misma expedición, pareciera, efectivamente, siempre la misma, pero no lo es. Algunas veces estas selvas ignotas amedrentan a los deseos que empequeñecen y rompen en llanto, aunque repito siempre resisten. En otras ocasiones van armando divisiones que confunden a la madre imaginación, le montan su enorme deseo y bailan extasiados. Ataviada de oropel onírico, la madre imaginación sonríe, no aparenta ninguna mueca alegre, puesto que de las infinitas fachadas que una sola boca presenta, difícil se vuelve identificar la que mejor posa para la instantánea de estos deseos tan melindrosos. Entonces, toda esa fauna de colores y formas exige su alcarraza de lo posible; es cuando más trabaja el orfebre que cuelga del hombro de la Imaginación, ahí tiene su tallercito repleto de arcilla, madera y barro. Algunos deseos impertinentes le exigen que su alcarraza sea única; unos le piden bajos y altos relieves; otros sólo mencionan que les gusta lisa, sin detalles. La madre imaginación grita, estornuda y seca sus ojos que caen en un remolino de aguas, son trenzas de estambre por las que suben los deseos, entrando en los cantaros rotos de su visión, estos se complementan de negro y finalmente, apretados y con buena respiración, los deseos dejan de desear, por otra parte cumplen y proyectan el posible sueño para que madre imaginación lo haga realidad.

Loto en expansión. Foto por Julio Bravo.
El deseo se hizo niña y casa fue Viña del Mar, allá en Chile las trece veces que Mon Laferte visito la imaginación, conservó para siempre la música en sus entrañas. Aquí la madre imaginación entra en el cuerpo del texto, que ya no es imaginativo. Pero a nosotros, los deseosos dedos que escriben, sabemos volver traviesa a Monserrat, la lunaniña de Valparaíso. Colgaban sus piernitas de la ventana del Castillo de Wulff en el momento que azotaban las olas en las piedras, ensanchados los ojos de Mon entendía los estruendos clásicos de Wagner, o bien, la larga patada de Pj Harvey. Debajo de tardes añiles Mon gustaba de torcer las manecillas del Reloj de flores, quizá recurría con ahincó al tempo de ese gigantesco pentagrama alterado festival.

Convertida sol, foto por Julio Bravo.
Para más tarde México recibiría a Mon Laferte siendo ella misma, nunca más la chica envuelta en rojo, el negro de la imaginación penetra su deseo hecho mujer. Junto al señor Ceja graba su primer álbum independiente: “Desechable”. Rota alcarraza y vertida, las lenguas húmedas bifurcan salidas y entradas, es decir que hoy Monserrat resquebraja el esquema, nada se le impone… ese cáncer desaparece y tan sólo queda la verdadera figura moldeada por la edad. Ruda, tierna… convertida perra, buena o mala mujer, esta chica toxica multicolorea la llama de su propio fuego, mientras va durmiendo un sueño de soles.   

Tornasol... luminosidad avatar en fuego. Foto por Julio Bravo.

lunes, 3 de junio de 2013

RoCK AL PARQUE: Rueda por Latinoamérica.

Los rostros de Rock al Parque, rueda de prensa en el Teatro Metropólitan, foto por Julio Bravo.



Literatura al Parque.

por: Julio Bravo.



Tomar el sitio, transformarlo… guiar conforme a la cultura la recreación social. Política pública es la firmeza del todo, en esa Bogotá más humana. La Colombia que efectúa la mutación del miedo por la alegría. Los comienzos siempre encuentran la fuerza en la tensión, resistencia y pensamientos de cambio. En el año de 1994 Rock al Parque cristalizó un espacio público común, ofreció la vía del reconocimiento del otro para obtener una cultura ciudadana, sobre el respeto de la diversidad impulsada por la música.

Andrea Echeverri embajadora del festival.
Con más de dieciocho representaciones como uno de los festivales gratuitos más grandes de Colombia, Rock al Parque decide salir de casa. Y no sólo viene con Andrea Echeverri como embajadora del festival, la maquinaria rock, interviene con todo el arsenal de cultura. Preciso es decir que entre estas alternativas de transformación, se valoriza el estado de congruencia y, como ejemplo de buena catalización, la presidencia del rock, es tomada por un rockero, es decir que, tanto grandes hombres como grandes mujeres lleven el timón de ésta empresa cultural-musical. Tomar en cuenta el desarrollo, permite elaborar una suerte de situaciones concretas, Rock al Parque trasciende las dimensiones de su propia entidad, se reflexiona también, busca la cercanía con el público, establecen vínculos que fortifican los intercambios artísticos. Hoy la Ópera puede convivir con el Hip Hop, el Jazz con la Salsa, el Metal con la Cumbia, el Reggae con el Rock. El punto de partida es la mescolanza erigiendo ese lazo de internacionalidad. Rock al Parque se convierte así en una escuela de músicos y gente que disfruta del espectáculo, genera intereses, plantea preguntas, una promiscuidad sana que interviene en una exploración del individuo. Festivales como estos van gestando estímulos en diálogos nunca intervenidos.

Vocalista de KRAKEN de las bandas más viejas de Colombia.
Apunto, que la unión de disciplinas   construye sin dificultades, subrayo que una cosa de importancia es la lengua, hablamos el mismo idioma, una sola América hermanada. Vale hacer hincapié en que una banda como THE HALL EFFECT quienes imprimen en su propuesta musical canciones en francés e ingles, deciden para esta gira latinoamericana, estrenar sus canciones en su lengua materna. Otro dato interesante viene a colación en el interés del sector académico, por ejemplo en el caso de Colombia que IDARTES (Instituto distrital de las artes) consolida su participación. Acá en México la Universidad de Guadalajara posiciona su contribución. Y por qué no adelantar, que estás comunicaciones abren redes para estudiantes de diferentes materias, Me gustaría escuchar decir, “vamos al Literatura al Parque”, donde escritores, poetas, investigadores expongan su propuesta, obteniendo ese cambaceo intercultural de nacionalidades, una vía que pueden recorrer sin obstáculos el artista y cualquier otro.

Baterista de La gusana ciega en el festival.
El paso de Rock al Parque por la capital mexicana, ensancha panoramas de diversificaciones contraculturales. La primicia es que encima o sobre el arte, todo puede tener otro color. Más armonía y vitalidad para un país entero.

La Universidad de Gudalajara y Ocesa unidos por la causa.

martes, 28 de mayo de 2013

El Jazz lo alivia todo.

Elizabeth Shepherd en la sala Julián Carrillo, foto por Julio Bravo.



Jazzoom.

por Julio Bravo.




Deleite: fiesta en los sentidos… sin utilizar la pregunta abierta, el objetivo acerca la distancia. Cómo introducimos la alegría en el ingenio, sobre todo cuando la rutina y el padecer intentan tragarnos al primer bocado. Comenzar así y no de otra forma es como me gusta. Nunca he sido partidario firme de la lógica, disolverme en los caminos, contrariar el sendero es logro singular. Atisbos y condiciones; el primer plano es una situación diminuta, dimensionada, la brújula en la alteración de sus flechas. El escurrimiento nasal procede de retardadas distorsiones.

Contra bajista, impecable ejecución. Foto por Julio Bravo.
Quien escribe para aminorar la quietud, de esa agua estancada del edificio gris, establece los coloquios de la improvisación. La sociedad enferma y cura al hombre, a la mujer. Sobre el regazo, ni la fortuna ni la saciedad deciden sentarse. Recuerdo que tenía tos con espasmos de frío, recuerdo que la noche caía a plomo. Vale creerse esta dispersión de ideas, pues el alivio salta en las montañas rocosas de la salud. También la suertecilla pisa con huellas felinas, todo al final se fríe en el mismo sartén.

Cantando suave, foto por Julio Bravo.
Atravesada, encima del discurso la palabra clave. Hablamos de jazz, enfermedad y solución soluble. Etiopía con nueve vagones, la espera con música de fondo. Pronunciábamos que la suerte es aliada sin fines de lucro, ella sabe amamantar el desconsuelo… embellece esos días encapsulados con arena de hastió. Sobre las sillas de la Sala Julián Carrillo el único pensamiento reza: “el jazz lo apacigua todo”. Mientras en el cristal helado de la calle dice: Ya no hay cupo. Elizabeth Shepherd emergió de la sombra, cálida y sonriente, vestido y tacones rojos, cabello liso. Saetas sin dirección en el preludio del concierto, sincopas que iban del disco a la rumba, esa variación cortada sin que el oído se de cuenta, la música es una serie afortunada de motivos, métodos que saben acentuar las emociones. El palpitar de la boca es una cuenta extraña, que cruza que parte. Todos se entienden, se miran contentos están practicando su mundo sonoro.

El baterista improvisando magnifico. Foto por Julio Bravo.

Ella: delicado torrente de la consonancia, no apareció de súbito, su pasado no fue tan justo, “nunca lo es”. Considera que el Hip Hop de los noventas fortaleció su espíritu artístico, el House también le agrada y, señala que tras diez años de ser mesera pago su universidad (porque en Canadá no es gratis), modestia aparte sería decir que, muchas de sus composiciones se fincan sobre la experiencia y la observación, con una comunión extraña, que entrelaza lo social con lo fraternal, es decir que, tenemos una compositora capaz de inmiscuirse afuera, sin olvidar su adentro. Canciones dedicadas al sector marginado, precisamente a una indigente, tanto elaboraciones más carnales como escribir una canción para ese amigo que piensa terminar con todo. La interiorización de la señorita Shepherd provoca que su Jazz resulte más que atractivo.

Elizabeth se lleva el abrazo entero de México, foto por Julio Bravo.


Para los procesos del bienestar, hace falta salir al aire, alejarse un tanto de casa, apreciar la luna. Imitar esa agua enamorada de sí misma como decía Alfonso.  

miércoles, 15 de mayo de 2013

Siempre feministas.

La mesa de Misógino feminista, foto por Julio Bravo.


Musical del delirio. 

por Julio Bravo.


Inflamados gatos escogiendo muros: la vez pasada sobrevino un choque de noches, si -el accidente ocurrió a oscuras; penetraba el árbol al cuerpo- la evidencia: holograma de Jaguar, se advierte como una visión que se procesa así misma, juego de ojos en un lupanar. Digo que hace dos noches fueron una sola, división arcana; evangelio incisivo. Caminé bajo una frazada vikinga, tendido de brazos de gladiolas, el aire impregnaba un olor azafranado. La verdad de todo no es precisa, ni los montones de escarabajos que siembran pistache. Ni los cachos de recuerdos huidizos, hilo de ramas. Surgía el evento, mientras unos viejos silbaban cometas de lo invisible. Cimbró la canasta cascabeles y tras tres horas de reposo, los harapos del entendimiento se disolvieron.

La presencia masculina José Luis Ibáñez, foto por Julio Bravo.
Aventuras sonríe Raúl, Elena responde con miradas que atraviesan lo solido, regresan como tornados, son los desparpajos de una memoria laxa. Poesía experimental y días de tedio. Paseo de parques y coches, voz abierta al tímpano, sombra aliteración de luces… Carlota arrancada del teatro, es mi vagar indeciso en conjunción. Pero lo poco que va marcando se narra en yuxtaposiciones. La casa de Villaurrutia sobre los ríos circulares de Rosario, ahí en el fondo; inacabable progresión de soledad. Allá los invitados rebotan en cojines de quetzal. Pretender algún asunto como equilibrio, una sola noche repartida, precisión de escuadras.  

Sandra Lorenzano, foto por Julio Bravo.
La necedad de la lógica, pone por partida la evolución del diálogo. Apretando el recuerdo subo las escaleras, visillos y piel de retinas, rumores de pasadizos. Cruzando la puerta el silencio se completa. Misógino, feminista, Monsiváis y el humor de la dama. Marta Lamas ejerce la reunión, dispone y prepara los textos de Carlos Monsiváis, -amigo cercano-, estos relacionados con la mujer, escritos que muestran la admiración de artistas y pensadoras, que van aportando ideas al feminismo, utilizando críticas y defendiendo la labor de redención en las mujeres. Conciencia nacional y pulso crítico de un país pronunciaban los labios de Poniatowska hablando de Monsiváis.

Elena Poniatiowska, foto por Julio Bravo.
Entonces ya estrujada la reminiscencia, entiendo el amor a los gatos, esa extraña simpatía entre animal y escritor, Carlos dirige sobre toda plástica que la poesía es último y primer lenguaje del hombre en civilización. El desgaste poético y su olvido, termina nublando la lengua, la sociedad cada día pierde la riqueza de las palabras para adaptarse siempre, al discurso más somero de su creatividad en el léxico.

Marta Lamas selección y prologo del libro "Misógino feminista", foto por Julio Bravo.

        
 

jueves, 21 de marzo de 2013

Día de la mujer.

Desesperación. Foto por Julio Bravo.


Entre las mujeres, ¡muy dichoso soy! 

por Julio Bravo.



Me arrojo, suelto los brazos y son aire; desprendo del piso los pies, vuelan embarcaciones avanzando como péndulo. La visión de mis corneas está partida, por un lado: La Casa Maha y por el otro: Un banquete con tres mujeres. 

El límite de la narración no es preciso entenderlo, ¿para qué? Me gusta creer que la sospecha es iniciación, camino elevado, prefiero subir y descender. Tomar rutas, en las que nunca se sepa hacia dónde se va.

Cantautora Osa Rocker, foto por Julio Bravo.
EL OJO DERECHO

En el ojo derecho se atisba un individuo, gira en la primera esquina, se aproxima. La mascada nublada de la tarde es un pregón de vicisitudes artísticas. Cada vez más adentro… los muros de la casa vuelven a derribarse, otra vez las tablas se levantan, la madera cruje y se encaja en ella misma. Las paredes que caen siguen su destino, dan espacio; los rincones se convierten en otros rincones. Pasillos grandes y pequeños; callejones que atrincheran libros. Las cabezas que olvidaron el sombrero y, estos que boca a bajo han decidido perpetuar la vida. Ya sentado el hombre en la rustica sala, el espectáculo inicia.

Líe Sam también cantautora, foto por Julio Bravo.
Desenvueltas las horas en cantos de mujer, poesía y ritmo. La mutación del cuerpo, una fachada hiperbólica en la actuación femenina. Oscuridad y luces, permiten que la ironía, instigue a los hombres de que su papel en el mundo no expira pero padece como punzadas estomacales. Gritos, movimiento. A la sazón la hembra interpreta al hombre, se busca en él, igualdad, justicia. Réproba que se siga manipulando el puesto de la mujer, ella satiriza, quiebra el rostro-espejo del macho. En la casa del arte, la mujer crea su escenario, su pertinencia.

Un poema en un celular. Foto por Julio Bravo.


EN EL OJO IZQUIERDO. 

En el ojo izquierdo el individuo, se ve a sí mismo sentado en el centro de la chimenea, la cual alberga un fuego moderado y rubio. Lo cierran en triangulo misteriosas mujeres. La platica campanea entre tazas y platitos; infusiones aromáticas de salvaje procedencia, suculentos agasajos, donde el mordisqueo es carne rubicunda, jugosa. Palabra con palabra saborean la reunión, y las confrontaciones entre sexos no tienen habitación de huéspedes.


Desolación. Foto por Julio Bravo.
Candor y vigilia, cuatro simpáticos conversando en la nadería del todo. Resaltan ocurrencias en la vastedad de lo muy poco. El hombre disimulando pregunta ¿es la vida escribir? La señora Esquivel deja la taza sobre la mesa, sacude las migajas de sus manos y responde: “La vida no se sustituye con la literatura ni la literatura con la vida. Sólo quien pretende negar una a través de la otra cae en una contradicción… Sin embargo yo escribo.” Finalmente –aguarda el hombre el silencio de todas- el acto de escribir, al mismo tiempo es el acto de vivir. Deseo yo creer, desde luego que, si ésta institución gemela de cada ser humano, fuera puesta en práctica. La mayoría de nosotros, –para no caer en generalizaciones-, deberá reescribir su vida, concluyo que no hay, entonces, espacio para el olvido, no se debe olvidar la historia universal, ni mucho menos la personal. Ikram cruza las piernas, ensancha los ojos; humedece la sandia que es su boca: “La historia… da voz al tumulto. No es una simple lectura del mundo. Contemplar no es comprender, mirar no es ver, ver no es saber.” Enfrascado en el centro, siempre se puede uno dirigir a donde plazca. Entiendo a Ikram, es lo mismo decir que, no es suficiente con “vivir-escribir” para dar memoria de algo. En ocasiones la razón sobra y el motivo es suficiente, pero ya nada incita a cuestionarse. Inés salta de su silla, se dirige a las brasas de flama tierna, con la cara toda iluminada, versa: “¡Oh siglo desdichado y desvalido/ en que todo lo hallamos ya servido!, / pues que no hay voz, equívoco ni frase, / que por común no pase.” Los ensanchados ojos de Ikram brotan de aguas cristalinas y agrega al juicio de Inés: “El sentido común no piensa, sólo traduce sus necesidades. Es para toda ciencia el primer obstáculo que hay que vencer.” Otra vez Inés toma asiento, enderezada sobre la silla toma un libro lo besa y dice: “Y es que donde no piensa el que es más vivo, / salta el comparativo; / y si alguno dijere que es grosera/ una comparación de esta manera, / respóndame la Musa más ufana…” Responderé a favor de todos y todas, ya puedo imaginarme qué tanto servirán tan ilustres sentencias. Y es más cercano ahora que un nuevo ser pise la tierra, un hombre sensato. Servido ya el chocolate que preparo la señora Esquivel, esta despide la reunión con sus palabras que son pájaros: “El hombre nuevo es aquel que consigue reintegrar a su vida el pasado y las enseñanzas del pasado, los sabores perdidos, la música que olvidamos, las caras de los abuelos, los gestos de los muertos… El hombre nuevo es el que lee en la vida y que lee la vida, que lee la literatura y vive la literatura…” Las miro a todas y, en todas trato de hacer espejo, pero únicamente somos pedacitos similares de nosotros mismos, y eso me agrada aún más. Sonreímos y bebemos dichoso entre las mujeres me siento.

Presentación teatral de Las Ubarry, foto por Julio Bravo.

Nota:
Las citas fueron sacadas de sus respectivos libros, para adornar esta alegoría de la reunión.

Antaki, Ikram. En el banquete de Platón Ciencia. Editorial Joaquín Mortiz, editorial planeta mexicana. 1997. pp. 9-10.
De la Cruz. sor Juana Inés. Obra poética-Los empeños de una casa. Ediciones Ateneo. 1962. pp. 16-22.

Esquivel, Laura. Íntimas suculencias Tratado filosófico de cocina. Santillana Punto de lectura. 2012. pp. 11-12.



jueves, 7 de marzo de 2013

Cristal de Azúcar.

Trío de poetas. Foto por Julio Bravo.

La poesía es un remedio. 

por Julio Bravo.

El obituario silencioso; dispendio de memorias a contra luz. Y todo es permitido en el arrebato de la poesía, ese ir y regresar catapultando lo que fuimos, lo que somos. Pertenencia de mares e incendios que no vacilan, petrifican el instante.

Dana Gelinas. Foto por Julio Bravo.

Zafra: vieja población medieval de España.  Zafra: caña de azúcar cortada por manos campesinas. Hoy Zafra ya no es ni tierra ni caña, es la cristalización poética, nostalgia endulzada; consuelo de voces hermanadas. Zafra es un libro de poesía editado por Ediciones Fósforo 2012, escrito por Jorge Vega (Colima 1966).  Esta obra constituye en proporciones decorosas que, la brevedad es un cúmulo del ayer y del presente. En el que un rito desaforado arde en la continuidad de la crisis. Donde la poesía es el único [re]medio para la reconciliación y el estado de paz. 

Jorge Vega. Foto por Julio Bravo.

Es natural que Jorge Vega realice el viaje intrínseco, entre cañaverales, laderas donde el escabroso abrazo del pasado nos acomete. El tiempo de reunir acontecimientos y darles libertad llega, indudablemente, -como dice el poeta- cuando la cuestión tilda las emociones. El poeta aborda su memoria, escribe para ser mejor persona. Como cuando fue niño y pretendía aventarse al fuego. También con Zafra logra incendiarse en la elegancia de las palabras, de lo preciso en la percepción del hombre y el infante que lo acompañan en sus días. Un ranchero que abona los versos, como se abona lo que será la sacarosa, el ranchero que imagina el mundo.

Poema 7 de la parte La Ciudad:

Llevo días barriendo la hojarasca del patio
quemando la ropa que olvidaron mis muertos.
Limpié los corredores
                      las habitaciones amargas.
                      Los cuadernos.

Espero que desciendas Me derrumbes Me derrames.
Vivo solo -al día-, los lapices afilados sobre la mesa.
Nada poseo, ni siquiera la esperanza.


Héctor Carreto. Foto por Julio Bravo.

Dana Gelinas se refiere a Zafra como un entresijo de poemas que se sitúan en un solo centro.  El encanto de este poemario, es la elocuencia enamorada de un suspiro, una agitación de la realidad de provincia. Viñetas, tentativas de un soplo que refresque el vivir, sobre muros de reticencia. En la cucharada de azúcar que nos provocará sonreír.   

Poniendo dulce en las hojas. Foto por Julio Bravo.
Dividido en dos Jorge Vega desarrolla en la primer parte del poemario, una instigación al ser humano, de reinventar su historia. "Habremos de reinventarnos/ nombrar las calles una vez más, trazar el barrio./ Nada queda sino los muros abiertos/ cuerpos sin zapatos.../ Nada sino este descaro de seguir,/ esta alegría incierta de sabernos vivos." En la segunda parte, se evidencia que el poeta hace las pases con su padre, con él mismo. "Papá se alejó dando trancos con sus botas gastadas./ Seguí sus huellas hasta que los escuché cantar/ alrededor de unas botellas." 

POETAS. Foto por Julio Bravo.

Por si fuera poco acá les dejamos un poema de Dana y Héctor, ellos por igual son formidables creadores de poesía.

Lápida para una mujer liberada.
por Dana Gelinas.

Como Diana, primero una flecha
al centro de un hombre;
como Penélope,
tejer la tela de araña;
caminar siempre un paso atrás,
como Eurídice;
salir del baño como Afrodita;
leer de noche, como Minerva;
amar a una bestia, como Pasifae;
cultivar en exclusiva la tierra de tu casa,
como Gea;
predecir la infidelidad, como Hera;
memorizar uno a uno los rasgos de Narciso,
como Eco,
todo para morir en tu país
sin que te lapiden...

como a una extranjera.


Honores a Baco
por Héctor Carreto.

No volveré a descorchar una sola botella:
para extraviarme bastará que me obsequies,
apetecible Terapia,
la dádiva de tus uvas gemelas.

miércoles, 20 de febrero de 2013

La caída del águila.

Los rostros que hablan. Foto por Julio Bravo.


Nuestro país es un muerto viviente. 

por Julio Bravo.


Nos desplazamos en la noche desfigurada; los oscuros rostros son un tropel en los que ninguna cara nos es íntima: la noche termina siendo una desfachatez, la muerte sin cabeza. Todo amanecer siguiente es una práctica para el estiramiento, para lo que no se pretende y nos desafía; son mil saltos de garrocha cayendo en una colchoneta, es el vivir día a día simpatizando con la vacilación del porvenir. Admito que no puedo continuar, verdaderamente no hay palabras que reconforten la amputada alma de la Doctora en Letras Ester Hernández Palacios ganadora del Premio Bellas Artes de Testimonio “Carlos Montemayor” con su lesionada obra México 2010 diario de una madre mutilada. Un pésame, una oración… algún alivio del lenguaje, es siempre poco. El dolor lo equipara todo, vacía y trueca vulnerable al que lo padece

Ester Hernández. Foto por Julio Bravo.


Los que nos unimos a ella, al país, a los hombres y mujeres del mundo que han perdido a su ser querido, por nefastas guerras, estamos ahí, porque nosotros tenemos rostro, no somos cobardes para escondernos. Es tiempo de gritar a la cara puñetazos de letras, es tiempo de abrir como sea la visión de los que, dicen que nunca pasa nada. Es tiempo para que la muerte ya no intente sorprender, arrebatándonos lo que es adoración.

Conteniendo el dolor. Foto por Julio Bravo.
En la presentación de Ester se le escuchó leyendo partes de la obra. Qué gallarda constitución mostró en la dicción, parecía que aquellas frases no le lastimaban más, eso parecía, pues las machacaba con  coraje y desconsuelo. Jamás mermó la claridad de pronunciar con justicia aquello que tanto le aguijonea el corazón. Preguntó si en la guerra del narcotráfico, la corrupción y demás torturas de México, existen héroes, yo le respondo que lo que escribió, lo que expresó aquella noche en la Capilla Alfonsina es de héroes; una heroína que, a pesar del temblor de sus manos a las hojas no titubeó en testificar lo que una madre les incrimina a todos. Sí, todos somos culpables de que las cosas sigan como están, todos.

No hay temor. Foto por Julio Bravo.
“Me acerco a la camilla. El cuerpo está cubierto por una sábana. Pálida como sólo pálida es la muerte, el pelo recogido y un tubo en la boca. Aún así, nunca ha sido más hermosa la muerte.”  El retrato de la muerte nos asemeja a todos, cualquiera de nosotros puede verse así en cualquier momento. Y no se niega que esto algún día nos suceda, pero podemos creer que se vivirá tranquilo, que la partida llegará a su debido instante. Pero aceptarlo que pase de manera violenta, de forma absurda, eso ya no puede permitirse. Estaría de más abundar en los tipos de muertes, ya sea por robo, secuestro, violación; todas ellas las vemos diario en los periódicos y noticieros, entonces suelen parecer ya, hechos cotidianos sin reparo. “26 años tenía mi hija, 26 veces cruzaron su cuerpo balas asesinas, 26 veces le quitaron el color, el aliento… la vida. 26 veces se clavan las mismas balas con un martillo en mi cabeza. Me rompen, me vacían. No lloro, no grito.”

Ester y una de sus hijas. Foto por Julio Bravo.
Ahí está la poesía que embellece y estremece el relato de lo real, ahí está la literatura que indignada, canta y teoriza las causas… indaga en los hechos para ofrecernos razón, entendimiento. “Materia maltratada y sangrante, cabeza lapidada, brazo que despedaza una granada, pecho apuñalado… Espalda acribillada.” Será que Ester tiene una voluntad maciza, será la poesía que le obsequió la templanza; será que superar la perdida es una enseñanza de la sabiduría, la más cruel.  La obra es evidentemente una madre desecha, un testimonio recalcitrante; la fotografía más repugnante de un país que se deshace a cachos. Podemos atisbar el dolor de la Llorona que perdió a sus amados hijos. “En lo único que creo es en el poder de las lagrimas. Que me dejen llorar con todas la madres que han perdido un hijo…” Aquí es bueno apreciar un apunte que realiza Gilberto Prado Galán en Los ojos de la Medusa: “Las lagrimas liberan las tensiones que devastan la cotidiana vida de los mortales: abolición de la angustia, disipación del dolor y regreso simbólico al umbral de nuestra vida.” La labor que ejerce Ester en su libro, es una que nos urge realizar todos, entendernos desde su dolor; un mismo dolor nos aqueja a todos, solidarizar con el hermano en sociedad es prioridad, entender el dolor propio y el ajeno. “Al amanecer, mi cuerpo duele, pero es más fuerte el dolor del vacío. Un miembro amputado duele.” Hacer el esfuerzo, estimar un poco de tiempo en inmiscuirnos en el sufrimiento del otro, para ser más humano. Otro fragmento del libro Los ojos de la Medusa nos aborda el dolor desde el entendimiento de Miguel de Unamuno: “… a un hombre le duelen sus muertos en la guerra, la tragedia insomne de haber perdido a sus padres, la pesadilla brutal de ver morir a sus hijos…” Podremos un día dejar de ser despiadados, unificar las voces por un mismo grito, basta de penalidades, basta de excusas, de solapar al zombi de nuestro interior. Ya sé, quizás sólo cuando les pase en carne propia abrirán sus ojos. “Uno nunca se imagina reconociendo su cadáver. Nunca, esperando en el crematorio sus cenizas.” 

Unificado abrazo. Foto por Julio Bravo.
  Para finalizar les comparto un vídeo de Enrique Bunbury, una canción que fundamenta que el camino está en sensibilizarse con el prójimo. El humanismo nos hará libres.